miércoles, 2 de enero de 2013

Novela "Los tulipanes siempre son un buen comienzo"


“-¿Cómo es que un flaco puede llegar a sudar tanto?- le dijo un día a Felisa.
-Usted no suda, se acalora, si me permite que le diga.
- ¿Me está diciendo que soy fogoso, Felisa? ¿Fogoso como el que va buscando bragas en el metro, o tetas en la playa, fogoso como el que se asoma con descaro al escote de su secretaria, fogoso como  John Malkovich en aquella película…
Ella bajó la mirada, tan gazmoña, tan aparentemente virginal y modosita, mirando uno de sus relojes- llevaba uno en cada muñeca- el más pequeño y modesto, tan anticuado que parecía un regalo de su primera comunión”.
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