sábado, 5 de noviembre de 2016


Soliloquio

Mi gato ha declarado una paz tácita
subido al tejado, sobre la chimenea imberbe
se rasca la barriga de su paraíso abstracto.
Envuelto en nubes
-con cierta algarabía de bigotes-
y sin fórmula de encantamiento
o efusiones de muestrario
se lame la paz sin rasguños
tal vez ya resacosa, maleable
gris tacto de terciopelo
que está a la altura
de todas las paces de superficie firme
o más. 


                                                        

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