martes, 9 de febrero de 2016





Fish and chips

En el ir y venir de autobuses de dos pisos
se van quedando pedazos de mi historia, las horas,
las avenidas. Los pacientes muchachos de piel rosada.
Mejor así. En los pozos de la memoria hay algas
y piden ser desbrozadas.
¿qué más contarte?
Nelson sigue en sus trece sobre las losas frías
de Trafalgar Square,
pero hay batallas más cercanas. Las libra cada día
 la buena gente de culo inquieto.
El fish and chips es pura necesidad. A estas horas
la boca es un alijo de saliva.
Hay voluntad de seguir y seguir.
Y seguir
La bendición del viajero. Mapas de espuma, pintas en pubs
a cup of tea. Lo que sea, con tal de perderse…
de no ceder a las aguas mansas.
En la velocidad hay un discurso, y una desobediencia.
Los pies son verbenas y saltan como ranas. Su ritmo es una suerte de certeza.
Todo está dispuesto para el que sabe mirar
En las fachadas merengues de Notting Hill hay retrovisores
con vistas a las colonias. También alguna meada estarcida en el suelo.
Prefiero seguir adelante









los mapas no mienten si saben interpretarse.

(Trafalgar Square, con el monumento a Nelson)
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