martes, 20 de octubre de 2015




 En uno de mis paseos por la orilla de la playa de este  Mediterráneo nuestro escribí este poema. (Imagen de internet)


Al mar


La intensidad de tu llamada me seduce
mar glorioso
y tengo que cambiar de rumbo de inmediato
para no lanzarme a tus brazos.
El dulce vértigo de tus olas
hace difícil la resistencia;
apiádate de mí que soy de barro
acepta que te contemple como palmera joven
que eleva su verdor al firmamento. 



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