sábado, 7 de enero de 2017



Siglos de pasión

Los hombres son débiles
como gallos roncos le cantan
al alba inexpresivo.
¡Mirad, mirad cómo desfilan nuestros padres
digiriendo las piedras duras de una esclavitud resplandeciente!
Con cetmes, con el calambre retardado que espolea
al gallo ronco,
abrazando la bandera desteñida
con asombro de pergamino aterciopelado.
Los dientes debutantes se exponen a los cuatro vientos
a la vibración del aire enfermizo.
Las líneas opresoras del silencio se entrecruzan ásperas
en los cascos, flores violentas exhalan suspiros.
¡Cuántas catástrofes parecen casuales!
Pero mirad los soldaditos lanzados como gallos roncos
al campo del honor
sublimado el deseo de matar
por la cándida pasión, la grandeza del relato involuntario.
¿Se detendrán sus pechos de bravura astringente,
o alcanzados por la euforia de una repetición desmemoriada
seguirán a la intemperie de una ausencia?
El cortejo avanza con la pulcritud del caracol
en geométricas composiciones que señalan horizontes púrpura 
en el alba inexpresivo.
(En copa de oro se beben las lágrimas)





                                         






domingo, 18 de diciembre de 2016




Construyendo catedrales

Nueve de cada diez esperanzas son baldías
somos hijos de Edith, somos estatuas de sal
y romper el molde nos deshace.
La esperanza entonces es una catástrofe útil atrae como un sol violento
en el horizonte de los ojos.
Antes que la sal, el agua
se derramó en promesa evanescente.
Ese cabo suelto, ese imán
atrapa a los fanáticos de sinfonías inacabadas
al que perdió el hilo argumental
en el fondo de unos ojos
a los que, velados por resplandores hipnóticos
se delatan cómplices de las hadas.
El cazador de estrellas nunca duerme:
persigue la luz primera
de sus imposibles presas.
Y así hasta exprimir el cardumen trafican con sueños
los constructores de catedrales.


domingo, 4 de diciembre de 2016



Fotos
 


Pertenezco a otro siglo,
comienzo a sostenerme en fotos.
Hay fotos que bordan como agujas finas el silencio
y nos reconcilian con la derrota
recamada en oro.
O nos torturan con los secretos que dispara la fiebre
de los ángeles.
Hay fotos de dientes de ojos de labios
que emprenden rutas imaginarias
por los pasillos anegados de entrañables insectos
perforadores.
Las fotos de espaldas a la cámara
proyectan miradas al vacío
pasan por ellas remolinos,
piedras vivas y cigarras que devoran espigas
pasan años, pasan siglos y la espalda sigue ahí
el color sepia es incapaz de descifrar
las espirales del aire desahuciado
en el muro de contención de unos hombros.

                                                                       
            

miércoles, 23 de noviembre de 2016



Instinto

En su infinita sabiduría
el hombre pierde el norte
y a la altura de una noche prohibida
abre la puerta al deseo de errar
de matar lo que come;
siente la agitación de caer mientras busca el camino
se revuelve en su cáscara con violencia.
En el sótano climatizado había capas de pesadilla
piel  muerta, sin dirección fija.
Y el rey de los animales vuelve a la lluvia
de la que fue despojado para cumplir
su destino de hombre.





sábado, 19 de noviembre de 2016




WENDY VIAJA EN METRO


Estabas ahí con un abrigo teja
travestida por las ojeras
gorda como un colono rico
sin ases en el bolsillo/
plan b en las costuras
....
Vomitas para expulsar tus demonios
el bucle de agonía no se detiene.
Dejaste tu traje de Wendy
en un pasillo de Nunca Jamás
que se parece al metro
-Peter sigue conservado en naftalina
y aún así, tan adorable-
Me pregunto qué te traes entre solapas
qué esconde tu abrigo teja
y todos los abrigos;
si estás de regreso y si el miedo
se quedó pegado a tu labio en catarata.
Has perdido la menta fresca, los jazmines
tu cuello derrama opaco la profecía de sangre
de la yugular.
Flor estrábica.
A veces flaqueas en mayos somnolientos
a veces insinúas un tranvía que va escalando
lisboas.

sábado, 12 de noviembre de 2016



Tráfico de influencias



Todo me dejaron prestado
la sonrisa, una pelvis puntillosa
un laberinto por cabeza.
Y así hasta las caries dulces
de los lazos imperdibles,
voy hurgando contenedores de frutas escarchadas
-ay, esta falta de interés por lo corriente
que es casi provocación, anemia y descuido-
En este tráfico denso
me cubro de alquitranes
carretera secundaria con caminos
que buscan autopista,
las señales  advierten
asisto a una recomposición inexacta de los surcos
de las inundaciones, las vías rápidas, las veredas:
así es como me guían los ojos de mi madre,
la desazón de mi padre,
un hogar del que siempre estoy volviendo
atajos como domingos con cine.
Como el viento en la frontera
he palpado siglos a tumba abierta
todo tomé y nada devuelvo intacto,
ni las uñas explícitas
ni el cuerpo de arterias como rutas decentes.


                                               




sábado, 5 de noviembre de 2016


Soliloquio

Mi gato ha declarado una paz tácita
subido al tejado, sobre la chimenea imberbe
se rasca la barriga de su paraíso abstracto.
Envuelto en nubes
-con cierta algarabía de bigotes-
y sin fórmula de encantamiento
o efusiones de muestrario
se lame la paz sin rasguños
tal vez ya resacosa, maleable
gris tacto de terciopelo
que está a la altura
de todas las paces de superficie firme
o más.